Crisis? What crisis

Sufre Mariano el fenómeno de la pinza, es decir, el acoso desde la izquierda, pero también el acoso desde la derecha, por lo que debería ocupar su espacio natural, o sea el centro.

Desde que Mariano Rajoy decidió dar un golpe de timón a la política errática y crispada del PP, semana sí y semana también se alzan voces en su contra, la mayor parte de compañeros de partido (me resisto a llamarlos amigos, porque con amigos como estos no te hacen falta enemigos). Esto en sí, es una buena señal, una señal inequívoca de que las cosas se están haciendo bien desde Génova. Los Zaplana, Acebes, Pujalte, Aguirre, Botella, Aznar daban al partido un intenso hedor a rancio.

Ahora la mayoría se está quitando la careta y enseñando sus cartas, aunque de momento nadie da el paso definitivo de erigirse en rival de Mariano para el próximo congreso (Juan Costa ?).

En unos momentos en los que se debería estar haciendo verdadera oposición al gobierno de Zapatero que bastante tiene el pobre con lo que tiene, se está perdiendo una oportunidad al enzarzarse en estas batallas internas por el poder.

Pero al fin y al cabo, no nos viene de nuevo, esto es lo que veníamos pidiendo a Rajoy, una refundación del partido, una serie de caras nuevas que acaben con el pasado rancio y casposo de los últimos años. A Mariano le avalan más de 10 millones de votos. De cara al congreso de Valencia debe de acabar de dar el gran paso y proceder a la higienización total del partido, por mal que les sepa a los Federico y cía.

Ladran? luego cabalgamos.

Por cierto, el último en aprovechar los lunes al sol ha sido Gabriel Elorriaga, el mismo que en la pasada campaña realizó aquellas declaraciones al Financial Times que flaco favor le hicieron a Mariano Rajoy.