Los caracoles en peligro de extinción?

Ocurrió hace tiempo, en una de mis primeras visitas a Francia. Fui a comer a un restaurant, y al leer la carta observé con satisfacción la presencia en la misma de escargots (caracoles), plato del que soy un fanático hasta límites insospechados.
Ni corto ni perezoso pedí un plato. Cual fue mi sorpresa cuando el camarero me lo trajo.

Media docena !!! de gigantes caracoles rellenos de mantequilla y perejil. Me quedé estupefacto, era la primera vez en mi vida que veía semejantes caracoles. Intenté comunicarme con el camarero, pero fue imposible, más que nada por mi bajo nivel de francés oral (ojo a interpretaciones erróneas de mi nivel de francés). Me los comí, aunque la verdad, para ser sinceros, ni fu ni fa.
Posteriormente los he vuelto a probar varias veces, aunque realmente no me han entusiasmado nunca, sea por su tamaño o por la manera de cocinarlos.
Aunque siempre tuve la duda existencial de donde salían esos caracoles. Así que aprovechando mis vacaciones en Francia, y aprovechando que el tiempo no era precisamente soleado, me decidí a resolver esa duda que hacía años que me atormentaba. Una noche después de una copiosa y malvenida lluvia, me armé con una potente linterna y me dispuse a escudriñar los entornos de la mansión donde me alojaba (sepa el lector que la mansión se encontraba en plena naturaleza, rodeada de bosques y campos de cultivo, con solo un parde granjas alrededor).
Impresionante. Los alrededores estaban minados de caracoles, pero para mi sorpresa, se trataba de la variedad bové, la que nos comemos por aquí. Aunque bien es cierto que también encontré los célebres escargots, aunque en menor cantidad.
Después de recolectar un parde cientos en poco tiempo, me di por satisfecho y me retiré.
Al día siguiente, me dirigí a la granja vecina a preguntarle al lugareño si ellos cogían los caracoles. Sorprendido me dijo que no, que ellos nunca los cogían.
No le creí.
De esta manera, y tras prepararles un lugar en el maletero de mi coche me los traje para casa.
Y el pasado fin de semana, aprovechando que tenía invitados los cociné.

Modestia aparte, me quedaron exquisitos, deliciosos, sublimes.

Para la elaboración utilicé mayoritariamente del tipo bové, aunque también coloqué algunos escargots de mucho mayor tamaño. Sin duda, los comensales se decantaron por el tipo Bové. Si alguien está interesado en la contratación de mis servicios como cocinero, por un módico precio nos pondríamos de acuerdo.

Por cierto, alguien se ha dado cuenta de unos años para aquí de la escasez de caracoles?
Serán los pesticidas, será la lluvia ácida o simplemente el cambio climático, pero cada vez es más complicado encontar caracoles.