El huerto en casa

En estos tiempos de zozobra económica, de incertidumbre cara al futuro, de tiempos inflacionistas, en los cuales llenar el carro de la compra se antoja a veces para muchas familias una misión imposible, es cuando más valoro disponer de un pequeño huerto que nos surte de productos de primera necesidad tales como patatas, tomates, lechugas, pimientos, calabacines, berenjenas, judías, etc.
La generosidad de la tierra no tiene límites y la agricultura en formato familiar para el autoconsumo es un valor en alza.

Nada, me hacía gracia insertar mi primer vídeo.
Quizá en un futuro no muy lejano el hombre tenga que volver a sus orígenes para subsistir.

Lo tenemos crudo…


Pues sí, creo que lo tenemos crudo con el crudo.

En casa tenemos dos coches, uno diésel y el otro gasolina sin plomo. El otro día cuando fui a repostar me fijé en el precio, la sin plomo de 95 a 1.259, el diésel a 1.339, mucho más barato la sin plomo. A nivel particular siempre he preferido los coches gasolina, porque eran más baratos en su compra y porque me gustan los coches silenciosos, que decir de los improperios que recibí cuando me compré el coche con motor gasolina, la gente no entendía mi decisión, de hecho en el concesionario del mismo modelo vendían el 90 % con motor a gasoil. Pero bueno, tampoco se trata de saldar viejas cuentas con los iluminados de turno.
Lo que está claro es que el precio del barril de petróleo sube y sube como la espuma, alcanzando récords históricos.
Y todo ello en un panorama de crisis mundial, con una inflación galopante y con negras perspectivas de cara al futuro. Los pescadores, transportistas, etc se movilizan en contra del precio del carburante, algún que otro avispado economista o político aboga por una menor carga de impuestos en el precio del carburante (que creo que no serviría para nada, pan para hoy y hambre para mañana). Los políticos deberían concienciarnos que esto no ha hecho más que empezar, el precio del crudo seguirá aumentando hasta unos precios que a día de hoy no podemos ni imaginar. Y no sólo el combustible, sino los múltiples derivados del petróleo. la producción petrolífera ha tocado techo, a día de hoy la demanda supera con creces a la oferta. Los grandes yacimientos se agotan, se reabren algunos abandonados hace décadas por lo cara que resultaba su extracción. Cada día que pasa existen menos reservas y su extracción cuesta más. Hasta cuando?
Difícil respuesta, aunque existen algunas teorías que empiezan a lanzar mensajes alarmistas y catastrofistas. Está caminando nuestra civilización hacia el abismo?
Unos cuantos países se reparten el Océano Polar Artico, lugar estratégico de cara al futuro por los yacimientos petrolíferos que alberga. Para ellos, el deshielo es una buena noticia.
Sería conveniente aplicar aquel refrán que decía ” Dios mío que me quede como estoy” a la situación actual.
“Dios mío, ójala pueda pagar la gasolina al precio actual durante mucho tiempo”.
Para saber más:
Teoría de Hubbert
Matthew Simmons