La memoria traicionera


Al leer esta noticia, he recordado la vez que me perdí. Es uno de esos recuerdos que permanecen imborrables en mi mente, y hasta creo que con el paso de los años se hace más nítido. Quizá algún día pueda llegar a recordar ciertas lagunas de tiempo que no consigo recordar.
Es uno de los recuerdos más antiguos que tengo. Contaba por aquel entonces la tierna edad de tres añitos y medio.
Era verano, como cada domingo mis padres me llevaron a la playa, solíamos ir con bastante más gente, ya se sabe, vecinos, familiares, etc. La típica escena familiar de la mesa, las sillas, las sombrillas, la nevera, etc y a pasar todo el día en la playa. No me entusiasmaba en demasía bañarme en el mar, por lo que me colocaba cerca de la orilla jugando con un cubo y una pala.
Aquel domingo hice lo de siempre, me puse a jugar con el cubo y la pala. Llevaba un largo rato jugando cuando quise volver hacia donde estaban mis padres. Sorpresa, no les veía por ningún lado. Empecé a andar por la orilla en su busca, aunque realmente lo único que hacía era separarme más y más. De mis ojos no brotó ninguna lágrima, no recuerdo haber llorado. Al no encontrarlos decidí cambiar de estrategia, sería más fácil localizar el coche de mis padres (un Seat 600 de color rojo).
De esta manera enfilé hacia donde creía que estaba aparcado el coche en cuestión, y aquí viene lo sorprendente del caso. Para llegar al aparcamiento tuve que cruzar la vía del tren (temerosa acción). Una vez la cruzada la vía empecé a andar por el aparcamiento aunque de manera infructuosa. A partir de éste momento, los recuerdos son confusos, una mujer rubia que me hablaba en una lengua extraña, un hotel donde me dejó, y la Guardia Civil con mis padres entrando a recogerme. El recepcionista del hotel me encontró en la puerta del hotel, que por cierto estaba a unos 300 metros de la playa, me encontró solo.
Lo curioso del caso es que al recordarlo tengo la impresión de haber estado desaparecido como mucho un par de horas, cuando realmente estuve desaparecido seis horas.
Durante ese tiempo mis padres temieron lo peor: que me hubiera ahogado.
Quizá, algún día pueda saber realmente que pasó en ese lapsus de tiempo que no consigo recordar.
Fui abducido por extraterrestres?
Me quedé dormido en el regazo de aquella hermosa dama?
O, al final me puse a llorar como un mocoso, me dormí exhausto de tanto llorar, me recogió una mujer extranjera y me dejó en el hotel?

Me quedo con la versión más poética y hermosa, un ángel con el cabello rubio me salvó. Mi ángel de la guarda.
Pero, cual es el sexo de los ángeles se pregunta la gente.
Sin lugar a dudas, femenino.

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