Periplo por la Dordoña I

Una de las cosas que siempre me ha fascinado de los franceses es la capacidad para vender sus productos. Y en el Valle de la Dordoña, Perigord, el rey es el foie.


Perderse por esta zona repleta de castillos, de pueblos donde el paso del tiempo pareció detenerse hace siglos, donde caminar por sus antiguos callejones te impregna de un aura medieval y donde es fácil imaginar la vida de los lugareños de hace 200 años. Lugares en los que las nuevas construcciones brillan por su ausencia y han sabido mantener a lo largo del tiempo sus esencias ancestrales.

Es ciertamente el Valle de la Dordoña uno de los enclaves donde el viajero puede disfrutar de los pueblos más bellos de Francia.

Pero no sólo de excelentes vistas vive el hombre, disfrutar de la gastronomía de la zona, personificada en el culto a la oca y al pato. En el culto al foie en sus diversas formas. Es imposible irse sin haber probado las excelencias del foie. En mi caso, durante mi estancia di buena cuenta de él, ya sea fresco, entier, bloc, etc. Todo ello regado por una gran cantidad de vinos de la zona y alrededores (Cahors y Bergerac), vinos gratamente correctos y a un precio asequible para mi modesto bolsillo. El confit de canard, el magret de canard, la ensalada tibia de gesiers de oca (sublime), las variedades de foie, son platos que tuve el gusto y el placer de degustar durante mi estancia en la zona. No quiero ni pensar la sensación que tuvieron los agricultores y ganaderos cuando estalló la gripe aviar.
Las granjas de patos y de ocas se suceden a lado y lado de la carretera, muchas de ellas convertidas en reclamo turístico y donde es posible observar una de las prácticas más controvertidas y polémicas.
Porque para obtener el foie, es necesario que el hígado se les hipertrofie. Durante los primeros meses las ocas campan a sus anchas comiendo maíz. Hasta que llega el turno del “gavage” o cebado de la oca, consistente en el engorde a la fuerza de la oca, a la que se le administra maíz mediante un embudo varias veces al día hasta conseguir que el hígado se hipertrofie y el animal muera.
Cada uno puede sacar sus propias conclusiones, pero es aconsejable para los amantes del foie perderse por una de estas granjas y observar el proceso completo de engorde de la oca. Las sensaciones posteriores serán diferentes.

Evidentemente, otro de los grandes atractivos de la zona, aprte del cultural y gastronómico, es el fluvial. Grandes ríos donde practicar el cayac o, simplemente darse un baño.
Nota: Huelga decir que el fotógrafo soy yo, lo digo más que nada por la gran calidad.

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