Malas compañías

Esto lo he encontrado en algún sitio, rebuscando en algúna armario, rebuscando en mi interior, o quizá rebuscando a mi alrededor. Es una carta que alguien escribió hace ya tiempo.
Se titula “La carta que nunca quise escribir”:

Te conocí hace muchos años, recuerdas?
Estábamos en aquel bar, en algún lugar de la costa, y apareciste de la mano de unos amigos. Venías con tus mejores galas, todos hablaban maravillas de ti. Lo recuerdo como si fuera ayer, hacías estragos y eras la reina de la fiesta. Nos presentaron, ibas de blanco inmaculado. Intimamos, y tuvimos nuestra primera y única relación.

No fue satisfactoria, dicen que la primera vez marca, a mi por suerte me marcó para bien. Te di de lado y aconsejé a mis amigos lo mismo. No eras buena compañía. Recuerdas a algunos de ellos?, algunos no están, no te culpo a ti directamente, pero sabes que algo tuviste que ver en ello.
A partir de aquel momento, apenas te volví a ver, a veces en alguna fiesta te veía de lejos como engatusabas a otro pardillo, pero jamás te dejé volver a acercarte a mi. No lograba entender tu poder para con la gente, siempre pensaba que la gente que caía en tus brazos era gente débil e irresponsable.
Pasaron los años, y cada vez te veía menos, aunque sabía de tu relación con algunos viejos amigos, esos que cayeron perdidamente enamorados de ti primero, y peligrosamente adictos a ti después. Te habías convertido en su sombra, mala sombra.

Hace poco, me di cuenta que siempre habías permanecido bastante cerca de mi. Que iluso fui, yo te rechacé, pero otros no. Y hoy muchos años después vuleves a pulular a mi alrededor. Te mantuviste en silencio, engañándonos, le creaste una vida ficticia, debí protegerlo de ti, sabía que era débil, pero tú también conocías su debilidad.
Diez años tan cerca de mi y yo sin enterarme. He visto tu verdadera cara, he visto lo que eres capaz de hacer, he visto como destruyes una vida, como intentas destruir una familia. Pero no te dejaré, le voy a ayudar a vencerte, a alejarte definitivamente de nuestras vidas.
Juntos te venceremos.

A veces las batallas más cruentas se libran a nuestro alrededor y mostramos nuestra ceguera ante ellas. Sólo cuando las heridas son visibles intervenimos.
Las drogas tienen un amplio vestuario. Que no nos engañen.
Detrás de la droga sólo hay mierda, sólo hay mentira, sólo hay engaño, sólo hay dolor.

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